Sonorama Ribera es un festival duro de cubrir, sobre todo por el calor: son varios días de trabajo seguidos y el recinto queda alejado del centro, así que es prácticamente indispensable ir con coche. Me quedé en el camping del festival y fue una experiencia bastante dura: solo hay agua fría, hay mucha gente, y resulta incómodo sobre todo de madrugada, cuando todo el mundo vuelve al camping a la misma hora.